Carta abierta sobre el actual conflicto político en Cataluña

Muchos amigos y colegas no catalanes me preguntan últimamente sobre el difícil encaje de Catalunya en España. Para muchos extranjeros con un conocimiento superficial del tema, la transición política de la dictadura a la democracia, la descentralización política y la modernización de la sociedad española les parece un caso bastante ejemplar. Por otro lado, la demanda de independencia por parte de Cataluña genera malestar pues es percibida como poco solidaria con otras regiones españolas más pobres. Asimismo, en un planeta y una Europa cada vez más interdependientes, no entienden la creación de nuevos estados, en particular cuando dicho proceso genera desestabilización en un mundo cada vez más complejo e interconectado. En este contexto, la reivindicación catalana no genera mucha simpatía.

Por lo que se refiere a mis amigos españoles, al principio me preguntaban afectados emocionalmente por la deriva independentista, pues cuesta aceptar que un grupo muy significativo de catalanes hayan dejado de creer en España como el espacio desde donde construir un futuro político compartido. De todas formas, en los últimos cuatro o cinco años dejaron de preguntar, ante un tema que genera incomodidad. Quizás, intuyo yo, porqué son conscientes de hacia dónde nos lleva la negativa a negociar por parte del gobierno y el establishment político español, y porqué están hartos de un tema omnipresente en los medios de comunicación y al que acceden, mayoritariamente, desde un único ángulo (toda la prensa en papel y las televisiones en abierto españolas presentan solo el punto de vista del nacionalismo español, ridiculizando o negando la voz del otro). Desde su punto de vista, en democracia, la ley y el estado de derecho deben respetarse, y la insumisión del parlamento y el gobierno de Cataluña les parecen inaceptables. Solo durante estos últimos días, cuando la represión por parte del gobierno español ha mostrado su cara menos amable, se empieza a notar cierta solidaridad (en la medida que está en juego la calidad democrática en el conjunto de España) y la necesidad de hablar para crear puentes, desde el respeto a la diferencia y a la libertad.

Un poco de historia: génesis del desencuentro entre Cataluña y España

En el tránsito de la edad media a la edad moderna, tres grandes sistemas políticos se distribuyen la península ibérica*. Castilla, política y demográficamente dominante, con un sistema de poder centralizado en una monarquía absoluta. Portugal, con un gran proyecto mercantil y colonial, pero subyugado durante doce lustros bajo la corona hispánica (1580-1640). Y Aragón, una confederación de estados bajo un único monarca (situados en el este peninsular y el sur de Italia), basada en el pacto entre el rey y las cortes de cada reino, quedando la función recaudatoria en el órgano ejecutivo de las cortes (la Generalitat –nombre del actual gobierno de Cataluña – se instaura en 1359). Cataluña, que había liderado la expansión mediterránea, entra en declive durante el siglo XV en la medida que la peste, los conflictos internos y el proyecto mercantil mediterráneo es substituido por el transatlántico. Durante los dos siglos posteriores, ya bajo el dominio de los Augsburgo, cerrada la posibilidad de participar en los proyectos coloniales de las otras dos potencias peninsulares, intenta conservar su autonomía política hasta el enfrentamiento final de 1714. En dicha fecha, abandonada por los aliados austríacos y británicos, los antiguos reinos peninsulares de la corona de Aragón pierden la guerra contra el pretendiente Borbón, y con ello su autonomía política al ser integrados por la fuerza de las armas al Reino de Castilla.

La apertura al mercado colonial y la posterior industrialización permitirán un creciente empuje demográfico y económico, que allanan una identificación creciente de las élites catalanes hacia el proyecto estatal español. Pero las crisis recurrentes que caracterizan el siglo XIX español (invasión Napoleónica, pérdida progresiva de las colonias americanas, tres guerras civiles consecutivas, golpes de estado …) junto a la incapacidad del sistema político español para crear un estado moderno (con un poder caciquil al servicio de la oligarquía agraria y una política colonial fracasada), crea las condiciones para buscar una alternativa distinta. La mirada romántica hacia las glorias medievales y el espejo que representan casos homónimos como el griego, polaco, noruego o irlandés, llevan a la construcción de unos mitos y un relato nacional alternativos a los que ofrece el nacionalismo español. La represión del estado crecerá en la medida qué en lugar de ofrecer una alternativa modernizadora intentará imponer por todos los medios a su alcance el idioma español y su imaginario nacional, percibido como rancio. Ambos nacionalismos se refuerzan mutuamente, con la diferencia que el español cuenta con la fuerza coercitiva del estado, muy en especial durante los largos periodos dictatoriales que caracterizan el siglo XX español.

La transición política posterior a la muerte del dictador es fruto de un pacto asimétrico entre las fuerzas del tardo franquismo y una débil oposición, impulsado desde Europa y Estados Unidos de acuerdo con el establishment económico español, que ansía integrarse al proyecto político-económico europeo. Una de las condiciones necesarias para cerrar la brecha abierta con la guerra civil era dotar de autonomía política a Cataluña y al País Vasco. Pero para que los ganadores de la guerra lo aceptaran era imprescindible garantizar sus prebendas (conversión de todos los miembros del partido, sindicato y organizaciones del régimen en funcionarios del estado), blindar la unidad de España en la Constitución (artículos 2 y 8, que establecen la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles y como misión de las fuerza armadas defender su integridad territorial), y mantener un sistema tributario centralizado (con la excepción del cupo vasco y navarro) para controlar indirectamente la inversión pública (y sus beneficiarios). Asimismo, para evitar un sentimiento de discriminación y al mismo tiempo aguar el proceso, el acceso a la autonomía se abre al conjunto de regiones españolas. En todo caso, el estado de las autonomías (no muy lejano al modelo federal) permite un desarrollo social y político sin precedentes, pero no exento por desgracia de algunos de los males que caracterizaban la cultura política española (corrupción, clientelismo …).

¿Por qué si el modelo funcionó durante sus primeras dos décadas, genera un sentimiento de frustración entre los catalanes?

Para entender esta frustración se debe tener en cuenta la poca consideración del estado a la identidad cultural y lingüística, a la particular organización social, y a los intereses económicos específicos de Cataluña.

Para la gran mayoría de españoles existe una jerarquía mental que sitúa el castellano –el único que es obligatorio conocer– por encima de los demás idiomas hispanos. Las cosas importantes se hacen en español pues esta es una lengua universal, con enorme impacto económico e inmolarse culturalmente en un idioma minoritario es de mentes cerradas, poco inteligentes. Los catalano-hablantes no somos tontos y aprovechamos nuestro gran dominio del español, pero pensamos en catalán y nos gustaría que nos respetaran por ello. No deja de ser sintomático, por su valor simbólico, que en el Parlamento español se pueda escuchar un discurso en el idioma de un invitado extranjero, pero esté prohibido que sus diputados o senadores usen otro que el español. O que España se haya opuesto a que el catalán sea usado en alguna sesión específica del Parlamento Europeo. No entienden que el bilingüismo es una fortaleza en un mundo globalizado, y que para defender el idioma más débil debes protegerlo mínimamente. La inmersión lingüística, una de las políticas más criticadas por el nacionalismo español del sistema educativo catalán, da a niños de todos los orígenes la oportunidad de dominar por igual catalán y castellano, un modelo de éxito que hace el país más equitativo.

En relación al desarrollo económico, las prioridades y la inversión del estado han discriminado claramente a Cataluña y al este peninsular, lastrando su capacidad de continuar siendo motor de la economía española. Las decisiones en infraestructuras son concluyentes. España ha construido en los últimos veinticinco años casi 3.000 Km. de tren de alta velocidad, conectando la capital con prácticamente todas las grandes ciudades del estado. Mientras tanto, la línea férrea que conecta la segunda y la tercera ciudad más grandes del país (Barcelona y Valencia) no solo no tiene alta velocidad, sino que es una vía única donde los trenes deben esperar en las estaciones. Y esto pasa en el principal eje de exportación de España hacia el resto de Europa. Otro ejemplo reciente de este verano, es el último acuerdo hispano-ruso, donde las autoridades españolas imponen que todos los vuelos sobre territorio ruso con destino a España deben tener por origen o destino Madrid, cosa que impide el intento de Norwegian de conectar el aeropuerto de Barcelona con el de Tokio.

Asimismo, el diseño del sistema económico y fiscal concentra la recaudación tributaria en la comunidad de Madrid y en menor medida en Cataluña, muy por encima de su peso demográfico, de producción o de consumo. Prácticamente todos los impuestos especiales, que graban el consumo de energía o tabaco, y buena parte del impuesto de sociedades, se concentra en Madrid, sede de las grandes empresas y donde viven la mayoría de los españoles con mayor patrimonio y renta. El sistema radial económico y de comunicaciones está desertizando buena parte del agro y las ciudades medias españolas. La meta de los profesionales más competitivos es terminar profesando en la capital, o si se es catalán, en Barcelona o en algún país extranjero donde se den las mejores condiciones y remuneraciones.

Por otro lado, desde un punto de vista socio-político, la realidad catalana es substancialmente distinta a la española. El sistema de partidos y su representatividad electoral en el parlamento y los municipios catalanes, con pactos y coaliciones de gobierno, difiere claramente del sistema casi bipartidista del estado, donde nunca ha existido un gobierno de coalición multipartido. El diálogo y negociación permanente entre los gobiernos catalanes y una sociedad civil muy crítica y participativa, fruto de un tejido asociativo dinámico y de una sociedad con consciencia identitaria dentro de su gran heterogeneidad, contrasta con unas relaciones mucho menos porosas a escala española, donde la relación entre el poder y la ciudadanía es más distante y clientelar.

Ahora bien, no nos engañemos, de los 7,5 millones de habitantes de Cataluña, solo el 35% de la población tiene por lengua materna el catalán, aproximadamente la mitad han nacido o descienden de otras regiones de España y la población de origen extranjero alcanza el millón y medio de habitantes. En esta realidad tan heterogénea, casi el 80% de los ciudadanos quieren resolver el actual conflicto votando, dando la voz a los ciudadanos de Cataluña. A la gran mayoría les gustaría que fuera a través de un referéndum pactado con el gobierno central, pero ante la negación sistemática del mismo, la mitad de los votantes quieren hacerlo, en cualquier caso. A estas alturas, no creo que sea posible con unas garantías democráticas mínimas el próximo 1 de octubre, pues la represión del estado no lo permitirá. ¿Pero qué otra alternativa le queda a la sociedad catalana? Ante una relación de fuerzas totalmente asimétrica, un David contra Goliat, la insumisión es para muchos la única alternativa. Algunos dicen que estamos ante dos nacionalismos enfrentados, ambos igual de malos, pero a mí me parece que uno tiene la fuerza coercitiva y la mayoría para imponer en el Parlamento o en un referéndum a escala española su posición sin respeto a la de una minoría demográfica. Es posible que, para justificar su acción, el presidente del gobierno español adelante las elecciones para obtener una mayoría absoluta que lo legitime, gracias al votante nacionalista español que se siente agredido ante el desafío independentista. A mí me preocupa no solo el futuro de Cataluña sino también la calidad democrática del conjunto de España.

¿Por qué se ha llegado a una situación límite, con represión directa por parte del estado y uso del derecho penal para resolver un conflicto político?

Este es un conflicto de legitimidades. Para los defensores del estado de derecho español, la convocatoria por el Parlamento de Catalunya de un referéndum prohibido explícitamente por el Tribunal constitucional es ilegal. Para los defensores de la consulta, ante la reiterada negativa del parlamento y el gobierno español a que se pueda consultar al pueblo de Cataluña o negociar alguna alternativa política, la única solución para forzar la situación consiste en llamar al pueblo de Cataluña a votar. Y esto, a sabiendas del enorme riesgo personal para sus promotores (tal como ya está pasando, con la detención de altos cargos del gobierno catalán, la citación judicial de 750 alcaldes, o la inculpación de la mesa del parlamento catalán).

Los grandes avances sociales en la historia de la humanidad, en particular aquellos que más se oponía al statu quo imperante, se han conseguido gracias al tesón e incumplimiento de la legalidad vigente por parte de sus promotores. Las luchadoras por el derecho de voto de la mujer, en contra del apartheid, de la igualdad racial en EEUU, en favor de la caída del muro de Berlín o la independencia de la India sufrieron penas de cárcel por infringir el estado de derecho reinante, el de unos poderosos que no querían escuchar ni respetar los derechos legítimos de los débiles. Cuando un amplio abanico social no considera legítima una ley y se la salta, es el momento de preguntarse qué pasa y hacer política. Es evidente que existe un conflicto de legitimidades, sobre qué comunidad política es soberana para decidir su futuro. Para buena parte de los españoles, la soberanía está en la nación española; para una mayoría de catalanes, Cataluña es una nación cultural y política, con derecho a decidir su futuro sin el consentimiento del resto de españoles.

Para mí, las naciones se expresan en su voluntad de ser. Los estados modernos construyeron naciones para legitimarse social y políticamente. La gran mayoría de países que conforman Europa son consecuencia de distintos procesos de secesión de antiguos imperios. Siete de los actuales estados miembros de la UE no existían en 1990 y lograron la independencia después de referéndums considerados ilegales por sus países de origen. España no ha sido capaz de construir plenamente un estado-nación, ni otra alternativa basada en el pleno respeto a su diversidad política, cultural y lingüística. La idea de nación de naciones genera incomodidad en todos aquellos que tienen idealizada una nación homogénea, basada en unos mitos fundacionales, unas tradiciones, un idioma y un destino común, indisoluble. Para ellos, un modelo a la Suiza, donde los suizos alemanes no se les pasa por la cabeza imponer su idioma, modelo educativo u organización político-social a los suizos franceses o italianos, es inconcebible. Si para mantener la matriz castellano-española al conjunto de pueblos que viven en las actuales fronteras del estado español es necesario imponerlo a través de la represión, legitimado en una mayoría parlamentaria que no respeta a las minorías, lo harán.

En estos momentos estamos en una clara situación perdedor-perdedor. España es percibida como un estado incapaz de resolver sus problemas políticos internos, ocupada en reprimir en lugar de seducir a millones de sus ciudadanos con una propuesta atractiva de proyecto de convivencia y progreso en común. El modelo autonómico actual, con autonomía en la gestión de bastantes servicios públicos, pero férreo control central de los ingresos, conlleva en la práctica muy escasa autonomía política (excepto para el País Vasco y Navarra que tienen haciendas propias). Por otro lado, el sentimiento anticatalán de una parte de la población española, que llega a veces a desafortunados calificativos despectivos como “perro catalán” o “polaco de mierda”, o a campañas de boicot comercial a productos catalanes (tengo en casa una octavilla llamando al boicot que me dieron en el metro de Madrid), no ayudan a crear cohesión. En la campaña del PP contra el Estatuto de Cataluña de 2006 (la ley que rige la autonomía catalana) se consiguieron 4 millones de firmas, prácticamente todas en el resto de España, simplemente porqué en el preámbulo se afirmaba que Cataluña era una nación. Estatuto que había sido aprobado por el parlamento español y refrendado posteriormente en referéndum en Cataluña. Fruto de aquella campaña, el Tribunal constitucional español (un tribunal sesgado políticamente, con un presidente antiguo militante del PP) modificó la ley rompiendo el consenso de la transición, que preveía una soberanía compartida (por esto la doble aprobación del parlamento español y el pueblo de Cataluña).


La situación actual es extremadamente tensa. A diferencia de Canadá o el Reino Unido con Quebec y Escocia, el gobierno español y los principales partidos estatales no aceptan resolver este tema pactando un referéndum con todas las garantías democráticas. Aunque probablemente ganaría el no a la independencia, no quieren reconocer la soberanía política a Cataluña. ¿Es posible someter por la fuerza hoy en Europa a un pueblo convencido de su derecho a decidir su futuro político? ¿Cómo se va a resolver un conflicto político cuando se ha obligado a policía, fiscales y jueces a tomar cartas en el asunto por la vía penal? El respeto a los derechos humanos y políticos está en juego en el conjunto de España, pues desgraciadamente en este caso se aplica la vieja sentencia de la restauración borbónica «Para los enemigos la ley, para los amigos el favor». Ante esta doble barra de medir, ante el desprestigio de la justicia y la política, el futuro de Cataluña y de España están en peligro. Ojalá no entremos en una deriva al estilo de Erdogan. A los viejos imperios les cuesta construir puentes provechosos para ambas partes con los pueblos que sometieron. Esperemos que la negociación política reemplace a la represión teniendo en cuenta la convivencia y la libertad de los pueblos.

*Además de Navarra que aunque persista formalmente hasta 1841, pierde su independencia en 1515.

Kiev


En només quatre mesos de diferència (desembre 2016 i abril 2017) he participat en jornades amb professionals culturals a Sant Petersburg i a Kiev. Aquest fet m’ha permès parlar amb persones amb visions crítiques i reflexionar sobre el dinamisme i situació política i econòmica de dos països enfrontats. La històrica porta de Rússia a Occident és una destinació turística molt coneguda gràcies a la seus palaus, teatres i al gran museu de l’Hermitage. En contraposició, la capital d’Ucraïna quasi no rep turisme i és una desconeguda per a l’europeu mitjà.  Les úniques notícies que publiquen els mitjans són sobre la guerra amb Rússia i els seus aliats a l’Est i a Crimea, la tensió política durant les revolucions taronja i per la dignitat (també coneguda com EuroMaidan), o ara amb Eurovisió. No és estrany que fins i tot jo arribés amb escassa informació sobre el que m’anava a trobar.

Sóc a la capital d’un país amb un conflicte armat obert, però la guerra quasi no es nota. Esporàdicament, un grup de soldats creua el carrer, però això és tot. La vida continua i la gent passa sense mirar els anuncis que al metro busquen reclutes per un exèrcit fonamentalment professional. Els salaris varien notablement entre els soldats que estan a primera línia o els que asseguren la intendència a la rereguarda. A l’aeroport, una interessant exposició de fotografies sobre la vida de la milícia al front, d’un hiperrealisme adulador però que deixa entreveure una certa mirada mordaç sobre aquest món, no atreu la mirada de ningú. Quasi em fa vergonya observar-la atentament. Els professionals i les persones privilegiades que poden agafar avions no volen veure aquesta realitat. No obstant, la gran majoria de famílies sense recursos tenen algú guanyant-se la vida, bé participant a la guerra, bé com a treballador temporal a Occident. Però d’això se’n parla poc. Els fills viuen amb els avis en un món rural o en petites ciutats sense futur i semblen no entendre el sacrifici que uns pares absents fan per assegurar-los una vida millor. Aquest és un país fortament dualitzat, geogràficament  i socioeconòmicament.

Quan li explico a un taxista que Kiev, en comparació a Sant Petersburg, es veu força més dinàmica, amb molts edificis nous, múltiples grues i bons cotxes pel carrer, dubta si creure’m. Pessimista congènit sobre la realitat local i malfiat davant la tergiversació propagandista del govern i els mitjans s’alegra que marxi amb una mirada positiva de la ciutat. La informació que li arriba del país veí, a través d’alguns canals de la televisió russa –els oficials estan prohibits– o de veïns amb familiars a Crimea o a Moscou no coincideix amb el que li explico. Li costa acceptar que Rússia, l’imperi pel qual Ucraïna és un peó en el tauler geoestratègic global, sigui un gegant en peus de fang (tancament, desigualtat, regressió demogràfica, dependència del mercat de matèries primeres ...). La majoria de cançons tradicionals ucraïneses tenen totalitat menor, com les catalanes. Transmeten una nostàlgia i una tristesa existencial pròpia de països sotmesos, que malgrat la seva identitat híbrida resisteixen a l’embat extern. Cal no oblidar que la població d’aquesta ciutat és bilingüe, sent paradoxalment el rus l’idioma dominant en la majoria de llars.
Kiev està dividida pel Dnièper, el gran riu que provinent de Bielorússia creua tot el país fins a desembocar a la mar Negra. Durant segles dividí Rússia del regne de Lituània i Polònia. A l’Oest, encimbellada en diversos turons, hi ha la ciutat històrica amb les seves catedrals de cúpules daurades i teulats verds, els edificis governamentals, alguns palaus aristocràtics i l’eixample burgès. A l’Est, al límit d’una interminable planúria, els barris dormitori d’alts edificis. Els d’època soviètica són impersonals; els més recents, molts d’ells encara a mig construir gràcies al blanqueig de capitals procedents de la corrupció, d’un gust pretensiós. La ciutat ha rebut un enorme flux de persones procedents de les zones en conflicte i de l’imparable èxode rural. L’economia nacional es concentra en quatre o cinc grans ciutats, mentre que l’atur i la depressió dominen bona part de la resta del país. El metre quadrat d’un apartament nou a la riba esquerra està en uns 1.000 dòlars; al centre pot arribar als 5.000.  Malgrat la proximitat a la UE, la moneda de referència és el dòlar, probablement un signe de la importància i la inversió dels Estats Units en el patí de darrera de Rússia.

Aquest és un país sense ideologies aparent. Els grans partits polítics tenen el nom dels seus líders o d’eslògan patriòtic. Són grups de poder que usen retòriques més o menys nacionalistes o populistes. La majoria de la gent està decebuda davant la impunitat de la corrupció i les clienteles, però no hi ha protestes massives. En bona part de la població, la por a la manipulació per part de l’enemic exterior ho justifica tot; a l’altre cantó, pels més russòfils i nostàlgics de l’època soviètica, l’ambient és ambivalent: hi ha por a la dependència però alhora seducció envers el lideratge fort de Putin. La defensa dels interessos dels més desvalguts queda en mans d’accions esporàdiques d’activistes pro drets humans. Els sindicats, molt dèbils, pràcticament no compten.

¿Què en queda de la revolució de la dignitat en aquesta societat on la corrupció és estructural (tant val per alleugerir una llista d’espera mèdica, aconseguir un bon veredicte judicial o assolir un millor tracte administratiu) i en mans d’un capitalisme oligàrquic? Alguns activistes intenten preservar-ne la memòria, com el museu on dono la conferència, però sembla que la major part de la població accepta resignada el fat del país. Els nous rics, molts d’ells antics gestors d’empreses soviètiques afavorits pel procés de privatització i relacions privilegiades amb el poder, viuen i es mostren arrogantment. Davant dels restaurants cotxes luxosos amb xofers al volant ocupen descaradament les voreres. En aquests aspectes Ucraïna s’assembla malauradament molt a la resta de veïns regionals!
La ciutat es prepara per festejar Eurovisió, espectacle ideal per evadir-se i per promoure el país a l’exterior. La principal avinguda del centre estarà tallada durant un mes i la gent oblidarà les penes. Probablement uns quants oligarques i alts funcionaris s’ompliran la butxaca. Moltes de les intervencions monumentals presenten des d’un punt de vista estètic un cert orientalisme kitch: des de l’escut del govern, el monument a la gran mortaldat per la fam provocada per Stalin als anys trenta o la columna commemorativa de la plaça Maidan, als edificis de nova construcció o el propi festival d’Eurovisió. Aquesta orientació estètica, no tant allunyada del realisme arquitectònic soviètic, tan pompós i barroc, contrasta amb la imatge dels joves que et creues pel carrer o per algunes intervencions d’artistes contemporanis. Joves amb pantalons estripats, cueta o cabells rapats al lateral o que deixen entreveure tatuatges variats que no difereixen dels seus col·legues occidentals. En canvi, a la universitat els alumnes i sobretot el professorat vesteixen de manera sorprenentment clàssica. Potser va en consonància amb la monumentalitat dels edificis, els passadissos encatifats, els retrats i bustos de científics i la prosopopeia dels actes acadèmics. La gran majoria de professors vesteixen americana i corbata, i les senyores faldilles, mitges i sabates de tacó. Sembla que acabo de retrocedir unes dècades!

Les assistents al seminari que dono al Museu de la Revolució de la dignitat (resultat de la donació de la col·lecció etnològica d’una activista prominent) són, com és habitual en l’àmbit de la cultura, majoritàriament dones. Entenen a mitges, però no gosen parlar en anglès. Un professorat d’idiomes estrangers deficient, una història reclosa en l’àmbit d’influència russa i les dificultats per viatjar no han esperonat el coneixement d’idiomes ni la internacionalització de la major part d’operadors culturals (i això, malgrat la notable existència de fons de cooperació internacional a disposició). Coneixedor del fenomen, he fet traduir la meva presentació de power point a l’ucraïnès (fet que em distingeix de la gran majoria de conferenciants estrangers) i comptem amb una noia que fa traducció consecutiva. No és una gran professional i desconeix la temàtica tractada, però en acomiadar-se em diu que li ha interessat molt l’exposició. Quan davant una pregunta sobre com tractar els espais patrimonials de significació política recent o controvertida, els explico el cas del Born; la traductora no entén res. Per ella, com per a tanta altra gent sense coneixement d’altres contextos històrics internacionals, la complexa integració de Catalunya a Espanya és incomprensible. Barcelona és, tan sols, un meravellós destí turístic. Tanmateix, el repte de gestionar el patrimoni simbòlic en sistemes culturals heterogenis té una gran rellevància. El respecte a les mirades diferents no ha d’impedir explicar els patrimonis per alguns plens de significat, per a altres incomodes, tot afavorint un diàleg construït sobre el coneixement i no sobre la reiteració d’estereotips falsos o interessats. La post veritat, o la manca de contextualització seriosa, s’ha utilitzat des de temps immemorials per instrumentalitzar el patrimoni i la història al servei dels vencedors.

Aquest cop he pogut fer quelcom que considero imprescindible: visitar abans de la sessió projectes i equipaments culturals de la ciutat i mantenir converses amb professionals del sector. D’aquesta manera puc apropar-me als participants amb exemples locals, il·lustratius dels conceptes abstractes de la presentació. Altrament, sense un mínim referent local no queda més remei que utilitzar casos famosos –fet que reforça l’star system internacional dominant–, o fer proselitisme de la meva realitat d’origen, cosa que tampoc m’agrada. En canvi, quan utilitzes exemples locals, no només mostres un respecte envers els assistents i la realitat que visites, sinó que les reflexions penetren més fàcilment. Existeix, tanmateix, el perill que una errada interpretativa o simplement un coneixement superficial de la realitat et porti a conclusions errònies o a ferir susceptibilitats. Per això és important emfatitzar el propi desconeixement i la subjectivitat de la mirada, en particular quan vols transmetre un cert compromís ètic en qüestions compromeses.

En el cas de Kiev he tingut la sort de passar un bon grapat de les hores prèvies amb l’Ihor Savchak, un activista cultural de primer ordre, col·laborador de la Fundació Europea de la cultura per enfortir la societat civil a escala regional.  Ja de ben jovenet sortí al carrer en les protestes del final de la Unió Soviètica i ara fa tres anys, amb quatre fills a sobre, participà en la Revolució de la dignitat. Amb ell no només hem parlat llargament de la situació del país, dels seus problemes i esperances, sinó també hem recorregut els espais de la massacre durant la revolta EuroMaidan de l’hivern de 2013-14, a més de visitar la magnífica Catedral de Santa Sofia o el Centre d’exposicions de l’Arsenal, entre altres espais.  Aquest darrer és un bon exemple de programació. Les dues exposicions actuals són molt interessants, una dedicada a presentar l’art naïf produït al país fora dels circuits oficials al llarg del convuls segle XX, en diàleg amb propostes d’artistes contemporanis; la segona amb una proposta educativa participativa sobre diferents processos evolutius. La visita conclou amb un magnífic pastís de pastanaga al cafè del centre. Aquesta experiència contrasta amb la resta d’equipaments visitats gestionats pel Ministeri de Cultura, amb museografies antiquades, sobreabundància de personal no incentivat i mal pagat i gran desaprofitament dels recursos. A la Catedral o al Museu Nacional d’Història d’Ucraïna les botigues fan pena. En aquest darrer la noia a càrrec se sorprèn de les preguntes sobre el model de gestió que li plantejo fins que l’hi explico el meu interès professional en la matèria.

No es pot acabar el reportatge de la visita a Kiev sense comentar la qualitat gastronòmica dels seus restaurants i l’excel·lència de l’oferta de pastissos dolços i salats presents en moltes cafeteries. Embolcallats d’una pasta fina, estan abundosament farcits de melmelades de fruites o de suculentes barreges de carn i verdures: ànec, pera i espinacs, samfaina o pollastre amb xampinyons. Al restaurant típic ucraïnès on hem sopat, ens han servit amanida de bolets marinats, verdures macerades, pilota de carn picada de porc farcida de mantega i herbes, i per postres uns raviolis farcits de melmelada de cireres i mores, acompanyat de bon vi local. Al migdia, baixant del museu d’història, en una caseta escalfada per una estufa-forn de ceràmica que desprenia una fantàstica olor de fusta, el menú del dia ha costat poc més de 2€ per cap. Constava d’una sopa de verdures, una amanida de remolatxa amb crema agra i una pilota de carn picada amb puré de patates acompanyats d’una beguda tèbia feta de la maceració de diverses fruites assecades. Nutritiu i deliciós!
Al carrer diverses parades venen tot tipus de records a molt baix preu, des de tèxtils i peces de fusta tradicionals als productes clàssics de la nostàlgia soviètica: gorres, màscares antigàs, barrets folrats i medalles. Com deia un enviat de Moscou a Geòrgia, aquest poble indomable és compra amb medalles. A manca de Déu, la ideologia comunista es reforçava amb una barreja de repressió, retòrica grandiloqüent i moltes medalles.


Dic adéu a aquesta ciutat particularment neta, amb molts arbres i parcs, en que en aquest mes d’abril tan inconstant (fa dos dies que nevava) els cirerers i les pereres mostren tota l’alegria plens de flors i amb les fulles d’un verd ben tendre.

Nuevo libro "La gestión de teatros: modelos y estrategias para equipamientos culturales"

Es un enorme placer presentar el libro La gestión de teatros: modelos y estrategias para equipamientos culturales (Quaderns Gescenic, Barcelona 2016) escrito conjuntamente con Héctor Schargorodsky
. La obra parte del análisis comparado sobre gestión de teatros para reflexionar y proponer modelos y estrategias de intervención aplicables a todo tipo de equipamientos culturales. Estrategias que cada contexto territorial y sectorial deberá́ adaptar a su realidad y posibilidades.

La gestión de organizaciones culturales se presenta como síntesis de tres proyectos complementarios: el proyecto artístico, el de producción y el de desarrollo territorial. Estos dialogan con los procesos clásicos de la gerencia: las estrategias de recursos humanos, financiación y costes, marketing y comunicación, recursos materiales y servicios, o los modelos de evaluación. El libro se nutre de la experiencia profesional y docente de los autores, complementada con citas explícitas de un gran número de profesionales de diversos países de Europa y América. El resultado es un libro sugerente, resultado de una mirada holística que se concreta en una propuesta sistemática y modulable que incorpora numerosos esquemas. Aporta una reflexión conceptual, rica en matices, en diálogo con los referentes de la gestión estratégica, la economía de la cultura y las políticas culturales.

INDICE
Presentación
Primera parte: sistema escénico y modelos de gestión
1. El sistema de producción y exhibición escénica
   1.1 El papel social del espectáculo en vivo
   1.2 El sistema escénico y sus mercados
   1.3 Tipologías de equipamientos teatrales
   1.4 Las políticas públicas de apoyo al sector escénico
2. Gobernanza y estructura organizativa
   2.1 Gobernanza, institucionalidad y forma jurídica
   2.2 Los grupos de interés
   2.3 Misión y orientaciones del equipamiento escénico
   2.4 Perfil y funciones de la dirección
   2.5 Estructura organizativa de los teatros
3. Los proyectos de gestión
   3.1 Introducción a los proyectos de gestión
   3.2 El proyecto artístico
   3.3 El proyecto de producción
   3.4 El proyecto de desarrollo territorial
Segunda parte: gestión de recursos
4. Recursos humanos
   4.1 Características y especificidades
   4.2 Diagnóstico del personal
   4.3 Estrategias de intervención
5. Recursos financieros y costos
   5.1 La planificación presupuestaria
   5.2 Estrategia de costos
   5.3 Fuentes de financiación
   5.4 La aportación pública
6. Marketing, comunicación y relaciones institucionales
   6.1 El sistema escénico y sus públicos
   6.2 Las estrategias de marketing y comunicación
   6.3 Instrumentos a disposición
   6.4 Relaciones institucionales y protocolo
7. Recursos materiales y servicios
   7.1 La gestión de infraestructuras
   7.2 La gestión de proveedores
8. La evaluación de la gestión
   8.1 El concepto de evaluación y la cuestión de la calidad
   8.2 Tipologías de evaluación
   8.3 Evaluación interna, indicadores y control de la gestión
9.  A modo de epílogo
10. Referencias bibliográficas

El libro estará disponible en las principales librerías especializadas españolas (distribuido por Ixorai) y argentinas, y a partir del mes de diciembre se podrá descargar en formato digital en www.gestiondeteatros.com 
Preció libro papel (231 páginas, tapa dura): 22 Euros
Precio libro electrónico en www.gestiondeteatros.com: 9 Euros o 10 US$ (paypal)

El tatuaje y la investigación en estrategias de intervención cultural

http://milanotattooconvention.it/artisti
 ¡Fuera prejuicios! El tatuaje es la expresión artística dominante de las clases populares. ¿Por qué es casi invisible en el debate académico actual de análisis social o artístico, y especialmente en el campo de las estrategias de intervención cultural? Probablemente por la carga negativa que todavía comporta en nuestras sociedades occidentales. Durante siglos ha sido una expresión asimilada a presidiarios, soldados y marineros, gente de entornos cerrados, con poco futuro y escasas perspectivas de ascensión social. Fijar esperanzas o convicciones en la propia piel, sin posibilidad de desprendernos, implicaba un riesgo que sólo aquellos que no tenían nada que ganar se podían permitir. Esta situación ha cambiado radicalmente en los últimos años. Hoy, el tatuaje es la muestra más masiva de expresión de la identidad y los gustos de las clases populares. Recomiendo una visita de observación este verano en las playas mediterráneas. Cuanto más popular más numerosa será la presencia de esta imaginería en la piel de hombres y mujeres (¡y no sólo en los más jóvenes!).

En pocos años hemos pasado de una simbología formada mayoritariamente por corazones, anclas, imaginería religiosa o frases de amor y fidelidad extrema, todas ellas en ese característico color azul venoso, a una paleta de temas, colores y referentes enormemente amplia. El mimetismo propio del comportamiento humano ha propiciado la expansión por modas de referentes sucesivos, desde los signos del alfabeto chino a todo tipo de iconografías populares, en general con una cierta carga contracultural. Hoy, los escaparates de muchos establecimientos especializados exhiben exposiciones de fotografía, como glamourosas galerías de arte, algunas de ellas de gran interés no sólo sociológico sino también artístico. Como cualquier otra manifestación humana, estas imágenes son la expresión identitaria, estética, sentimental o soñada de individuos y grupos sociales.

Sin embargo, ¿por qué a diferencia de otras expresiones de la cultura urbana contemporánea, como puedan ser los grafitti, existe resistencia por parte del establishment académico a ser considerada una manifestación artística genuina, digna de consideración y estudio? Más allá de algunos sociólogos, antropólogos o críticos de arte precursores, nos cuesta aceptarlo (yo incluido por el mismo prejuicio que los jóvenes adultos de clase media-alta suelen esconder ciertos deslices juveniles).

La razón por la que abundan menos en las playas de las élites, ocupan menos espacio o se localizan en partes menos visibles del cuerpo está en la percepción de su potencial impacto negativo para la progresión social o profesional, fruto del fuerte prejuicio social que el tatuaje todavía conlleva (en particular entre los sectores económicos y sociales más convencionales). La de momento dolorosa, costosa y no perfecta reversibilidad retrae a la mayor parte de los hijos de la burguesía a tatuarse de forma visible, a pesar de que otros modelos de éxito social, encabezados por futbolistas o cantantes de rock, muestran sin pudor sus valores, gustos e identidades a través del tatuaje. Las clases popular, menos permeables al convencionalismo o con escasas posibilidades de ascenso social en unas sociedades cada vez más dualizadas, se ha lanzado a decorar su cuerpo con todo tipo de imágenes y símbolos. También entre la comunidad artística más joven se da un uso creciente de este formato de expresión visual, con propuestas especialmente interesantes.

¿Hasta qué punto la experimentación estética de vanguardia se infiltra por esta vía en los gustos y referentes de las clases populares? ¿Qué papel juega el tatuaje en la construcción de la identidad individual o grupal? ¿Cuáles son los temas preferidos y cómo evolucionan en las diversas sociedades occidentales? ¿Cómo cambian los formatos y referentes estéticos en función del género, edad, capital cultural o ámbito social de los individuos y colectivos? Donde se inspiran y porque eligen determinadas imágenes o conceptos del recetario que admiran de sus ídolos deportivos o musicales, colegas y amigos, o en los muestrarios de los establecimientos especializados? ¿Qué volumen de negocio mueve esta industria cultural? ¿Qué estrategias de marketing sigue? Cómo se estructura la competencia y se establece la política de precios? ¿Qué consecuencias jurídicas pueden tener los derechos de imagen o los conflictos de intereses en los negocios mercantiles asociados?

¡Bienvenidos, pues, a un campo interdisciplinario emergente de investigación cultural!


Nota: Post fruto de una interesante charla con Annalisa Cicerchia (ISTAT y Universidad de Roma Tor Vergata).

El tatuatge i la recerca en estratègies d’intervenció cultural

http://milanotattooconvention.it/artisti
Fora prejudicis!!  El tatuatge és l'expressió artística dominant de les classes populars. Per què és quasi invisible en el debat acadèmic actual d’anàlisi social o artística, i especialment en el camp de les estratègies d’intervenció cultural? Probablement per la càrrega negativa que encara comporta en les nostres societats occidentals. Durant segles ha estat una expressió assimilada a presidiaris, soldats i mariners, gent d’entorns tancats, amb poc futur i escasses perspectives d’ascensió social. Fixar esperances o conviccions en la pròpia pell, sense possibilitat de despendre’ns,  implicava un risc que només aquells que no tenien res a guanyar es podien permetre. Aquest fet s’ha capgirat en els darrers anys. Avui el tatuatge és la mostra més massiva d’expressió de la identitat i els gustos de les classes populars. Recomano una visita d’observació aquest estiu a les platges mediterrànies. Com més popular més nombrosa serà la presència d’aquesta imatgeria en la pell d’homes i dones (i no només en els més joves!).

En pocs anys hem passat d’una simbologia formada majoritàriament per cors, àncores, imatgeria religiosa o frases d’amor i fidelitat extrema, totes elles en aquell característic color blau venós, a una paleta de temes, colors i referents enormement àmplia. El mimetisme propi del comportament humà ha propiciat l’expansió per modes de referents successius, des dels signes de l’alfabet xinès a tot tipus d’iconografies populars. Avui, els aparadors d’alguns establiments especialitzats exhibeixen exposicions de fotografia, com glamouroses galeries d’art, algunes d’elles de gran interès no només sociològic sinó també artístic. Com qualsevol altra manifestació humana, aquestes imatges són l’expressió identitària, estètica, sentimental o somniada d’individus i grups socials.

Tanmateix, perquè a diferència d’altres expressions de la cultural urbana contemporània, com puguin ser els grafitti, existeix més resistència per part de l’establishment acadèmic a ser considerada una manifestació artística genuïna, digna de consideració i estudi? Més enllà d’alguns sociòlegs, antropòlegs o crítics d’art precursors, ens costa acceptar-ho (jo inclòs pel mateix prejudici que els joves adults de classe mitjana o alta acostumen a amagar certes relliscades juvenils).

La raó per la qual abunden menys en les platges de les elits, ocupen menys espai o es localitzen en parts menys visibles del cos està en la percepció del seu potencial impacte negatiu per a la progressió social o professional, fruit del fort prejudici social que el tatuatge encara incorpora (en particular entre els sectors econòmics i socials més convencionals). La de moment dolorosa, costosa i no perfecta reversibilitat retreu a la major part dels fills de la burgesia a tatuar-se de forma visible, malgrat que altres models d’èxit social, encapçalats per futbolistes o cantants de rock, mostren sense pudor els seus valors, gustos  i identitats a través del tatuatge. Les classes popular, menys permeables al convencionalisme o amb escasses possibilitats d’ascens social en unes societats cada cop més dualitzades, s’ha llençat a decorar el seu cos amb tota mena d’imatges i simbols. També entre la comunitat artística més jove es dóna un us creixent d’aquest format d’expressió visual, amb propostes especialment interessants.

Fins a quin punt l’experimentació estètica d’avantguarda s’infiltra per aquesta via en els gustos i referents de les classes populars? Quin paper juga el tatuatge en la construcció de la identitat individual o grupal? Quins són els temes preferits i com evolucionen en les diverses societats occidentals? Com canvien els formats i referents estètics en funció del gènere, edat, capital cultural o àmbit social dels individus i col·lectius? On s’inspiren i perquè trien determinades imatges o conceptes del receptari que admiren dels seus ídols esportius o musicals, col·legues i amics, o en  els mostraris dels establiments especialitzats? Quin volum de negoci mou aquesta industria cultural? Quines estratègies de màrqueting segueix? Com s’estructura la competència i s’estableix la política de preus? Quines conseqüències jurídiques poden tenir els drets d’imatge o els conflictes d’interessos en els negocis mercantils associats?

Benvinguts, doncs, a un camp interdisciplinari emergent de recerca cultural!!


Nota: Post fruit d’una interessant conversa amb Annalisa Cicerchia (ISTAT i Università di Roma Tor Vergata)

Impresiones de Singapur

Marina Bay Sands: la imagen edulcorada que vende Singapur
La primera impresión que obtengo de esta singular ciudad-estado es la sorprendente visión aérea de muchas decenas, quizá centenares, de buques fondeados cerca de la costa. Todos ellos paralelamente orientados siguiendo el viento y la corriente, con sus colores y formas flotando sobre un mar pardo-verdoso. ¿Cuántas historias podrían explicarnos de tormentas tropicales, oxido y salitre, en su vagar transportando especies, contenedores, vehículos, granos, personas o carburante?

Desde la orilla, de noche, las sombras y las luces de los barcos bambolean en la distancia, formando una barrera que aprisiona la mirada hacia mar abierto. Sentados cerca de la playa en el East Coast Lagoon sentimos las mil olores que emanan de la variedad de chiringuitos de comida: pescado frito, mariscos, currys picantes, tempura, jengibre, arroz, cerdo agridulce, pinchos en la barbacoa, salsas y crema de soja...  Esta es, seguramente, la experiencia más auténtica de esta ciudad multiétnica, a veces tan artificiosamente moldeada, pero que hasta en el aeropuerto existe una zona de paradas con una gran variedad de comida popular.

Más allá de su gran diversidad étnica, religiosa y cultural, Singapur es un experimento político homogeneizador y azucarado, que como otros regímenes autoritarios postmodernos utiliza el consumismo para seducir a la población. Un obsesivo espíritu ordenador, civilizador en el sentido más triste del término, contamina los comportamientos sociales. Buena parte de la población se siente orgullosa de la identidad singapuresa, una identidad que pretende superar las profundas raíces chinas, malasias, indonesias, hindúes o filipinas de una ciudad que cuando llegaron los ingleses no era más que un pequeño pueblo de pescadores malasios. Hoy, la comunidad china es la predominante, pero el aparente clima de convivencia y calma social se sostiene en el mantenimiento del orden simbólico, herencia colonial victoriana, lubricado con dinero. Sólo de vez en cuando, una explosión racial de rabia, fruto de la discriminación y la desigualdad, hace saltar por los aires la aparente cohesión social. Hay que decir, sin embargo, que el régimen ha conseguido ofrecer unos niveles de bienestar y seguridad poco comunes en el Sudeste asiático, lo que atrae grandes flujos inmigratorios y lo convierte en un paraíso de las finanzas y el consumo acomodado internacional.

El espíritu ordenador se sirve de la cultura y el urbanismo, pero llega a domesticar la exuberante naturaleza tropical. El centro histórico ha sido totalmente transformado. La desembocadura del río Singapur, antiguamente rellena de tongkangs (barcazas tradicionales), ha sido integralmente regenerada perdiendo su antiguo encanto popular. La viveza tradicional ha sido sustituida por un urbanismo estandarizado, con centros comerciales impersonales y ramblas para pasear edulcoradas. Junto a los antiguos edificios gubernamentales y viejos hoteles coloniales, hoy museos o establecimientos de lujo, emerge un barrio de negocios coronado de rascacielos. Un enorme edificio singular, el Marina Bay Hotel, preside la bahía rodeado de varios parques donde la naturaleza encapsulada se ofrece a los turistas de paso. Estos, mezcla de hombres de negocios, jubilados de alto standing o representantes de la rica burguesía oriental, disfrutan de unos jardines y de unos espectáculos de luces y sonidos sin alma, como si estuvieran en un Disney park cualquiera. Singapur sigue la ola de los emiratos árabes en la carrera para atraer dinero y turismo en base a una oferta espectacular, pero en el fondo anodina de tan comercial y main-stream como intenta ser: grandes teatros con una oferta internacional ecléctica, casinos, paseos ajardinados, centros comerciales con productos de marca ...

Todo se invierte, sin embargo, cuando un domingo al atardecer entras en Little India. Este es un barrio que a plena luz del día contrasta por su autenticidad y viveza. Las viejas casas coloniales, con detalles de art-deco, están ocupadas por comercios regentados por hindúes: olores, colores y especies, junto a tiendas de electrónica o de moda oriental. Esta agitación habitual, al lado de iglesias cristianas, templos budistas o hinduistas y mezquitas, explota en los días festivos al crepúsculo. Miles de hombres invaden la calle para comentar la jornada, sin dejar casi espacio para caminar. De repente, te sientes terriblemente forastero, invadiendo un espacio que es de ellos, de esa inmensa masa de hombres de piel morena, que discuten o toman algo de pie o en cuclillas en las calles en penumbra.

Parece mentira que estés a tan poca distancia de los grandes centros comerciales, de los cartelas que conminan a hablar un inglés gramaticalmente correcto, de los antiguos barracones del ejército convertidos en galerías de arte carísimas, o de la magnífica biblioteca nacional llena de lectores y de libros en una gran diversidad de idiomas. En el LaSalle College of Arts, una escuela artística de alto nivel situada en un edificio de estética de vanguardia donado por el gobierno de Singapur, chicas (pocos chicos, como en la mayoría de escuelas de arte de todo el mundo) ensayan sus obras. Algunos de sus máximos responsables docentes son expatriados occidentales que, junto a profesorado local bien conectado, lideran un magnífico proyecto de educación artística y de gestión cultural con voluntad de apertura y de influir a nivel local y regional. No es un caso único en la región, pues se repite en Hong Kong o Taiwán, pero viniendo de los cada vez más pobres centros formativos del sud de Europa, da envidia su riqueza y energía.


Singapur es un cruce de caminos en este Sudeste asiático de contrastes enormes (sociales, económicos, étnicos y religiosos). El dinamismo y orientación al negocio de las élites orientales es enorme, probablemente ancestral, pero no dudan en occidentalizar la fachada para conquistarse a sí mismos y al mundo entero. En este contexto, lo europeo aún encarna una cierta aura de legitimidad -siendo el arte y el patrimonio uno de sus espectros clave-, pero dicha influencia se diluye como el dulce aroma de tabaco si uno no mantiene la pipa encendida. Olvidemos el anacrónico eurocentrismo, pues nuestra influencia no volverá aunque el injerto postcolonial persista. Solo con grandes dosis de inteligencia, respeto y ganas de aprender es posible subirse al ajetreado tren tirado por la imparable locomotora asiática.

Impressions de Singapur

Marina Bay Sands: la imatge ensucrada que ven Singapur

La primera impressió que obtinc d’aquesta singular ciutat-estat és la sorprenent visió aèria de moltes desenes, potser alguns centenars, de vaixells fondejats vora la costa. Tots ells paral·lelament orientats seguint el vent i el corrent, amb els seus colors i formes flotant sobre un mar verd-terrós. ¿Quantes històries podrien explicar-nos de tempestes tropicals, rovell i salnitre, en el seu vagarejar transportant espècies, contenidors, vehicles, grans, persones o carburant?

Des de la riba, de nit, les ombres i els llums dels vaixells tentinegen en la distància, formant una barrera que empresona la mirada cap a mar obert. Asseguts vora la platja al East Coast Lagoon sentim les mil olors que emanen de la varietat de xiringuitos de menjar: peix fregit, marisc, curris picants, tempura, gingebre, arròs, porc agredolç, pinxos a la barbacoa, salses i crema de soja ... Aquesta és, segurament, l’experiència més autèntica d’aquesta ciutat multiètnica, a voltes tan artificiosament modelada, però que fins a l’aeroport hi ha una zona de parades amb una gran varietat de menjar popular.

Més enllà de la seva gran diversitat ètnica, religiosa i cultural, Singapur és un experiment polític homogeneïtzador i ensucrat, que com altres règims autoritaris postmoderns usa el consumisme per a seduir a la població. Un obsessiu esperit ordenador, civilitzador en el sentit més trist del terme, contamina els comportaments socials. Bona part de la població se sent orgullosa de la identitat singapuresa, una identitat que pretén superar les profundes arrels xineses, malàisies, indonèsies, hindús o filipines d’una ciutat que quan arribaren els anglesos no era més que un petit poble de pescadors malaisis. Avui, la comunitat xinesa és la predominant, però l'aparent clima de convivència i calma social se sostè en el manteniment de l’ordre simbòlic, herència colonial victoriana, lubricat pel diner. Només de tant en tant, una explosió racial de ràbia, fruit de la discriminació i la desigualtat, fa saltar pels aires l’aparent cohesió social. Cal dir, tanmateix, que el règim ha aconseguit oferir uns nivells de benestar i seguretat poc comuns al Sud-Est asiàtic, fet que atreu grans fluxos immigratoris i el converteix en un paradís de les finances i el consum benestant internacional.

L’esperit ordenador se serveix de la cultura i l’urbanisme, pero arriba a domesticar l’exuberant natura tropical. El centre històric ha estat totalment transformat. La desembocadura del riu Singapur, antigament farcida de tongkangs (barcasses tradicionals), ha estat integralment regenerada perdent el seu antic encant popular. La vivesa tradicional ha estat substituïda per un urbanisme estandarditzat, farcit de centres comercials i rambles edulcorades. Al costat dels antics edificis governamentals i vells hotels colonials, avui museus o establiments de luxe, emergeix un barri de negocis coronat de gratacels. Un enorme edifici singular, el Marina Bay Hotel, presideix la badia envoltat de diversos parcs on la natura encapsulada s’ofereix als turistes de pas. Aquests, barreja d’homes de negocis, jubilats d’alt standing o representants de la rica burgesia oriental, gaudeixen d’uns jardins i d’uns espectacles de llums i sons sense ànima, com si estiguessin en un Disney park qualsevol. Singapur segueix l’onada dels emirats àrabs en la cursa per atreure diners i turisme en base a una oferta espectacular, però en el fons anodina de tan comercial i main-stream com intenta ser: grans teatres amb una oferta internacional eclèctica, casinos, passeigs enjardinats, centres comercials amb productes de marca ...

Tot es capgira, tanmateix, quan un diumenge al capvespre entres a Little India. Aquest és un barri que a plena llum del dia contrasta per la seva autenticitat i vivesa. Les velles cases colonials, amb detalls d’art deco, estan ocupades per comerços regentats per hindús: olors, colors i espècies, al costat de botigues d’electrònica o de moda oriental. Aquest brogit habitual, en mig d’esglésies cristianes, temples budistes o hinduistes i mesquites, explota els festius al vespre. Milers d’homes envaeixen el carrer per comentar la jornada, sense deixar quasi espai per caminar. De cop, et sents terriblement foraster, envaint un espai que és d’ells, d’aquesta immensa massa d’homes de pell bruna, que discuteixen o prenen alguna cosa de preu dret o ajupits en els carrers en penombra.

Sembla mentida que estiguis a poca distància dels grans centres comercials, dels rètols que comminen a parlar un anglès gramaticalment correcte, dels antics barracons de l’exercit convertits en galeries d’art caríssimes, o de la magnífica biblioteca nacional atapeïda de lectors i de llibres en una gran diversitat d’idiomes. Al LaSalle College of Arts, una escola artística d’alt nivell en un edifici d’estètica d’avantguarda donat pel govern singapurès, noies (pocs nois, com en la majoria d’escoles d’art d’arreu del món) assagen les seves obres. Alguns dels seus màxims responsables docents són expatriats occidentals que, al costat de professorat local ben connectat, lideren un magnífic projecte d'educació artística i de gestió cultural amb voluntat d'obertura i d'influir a nivell local i regional. No és un cas únic a la regió, ja que es repeteix a Hong Kong o a Taiwan, però venint dels cada cop més pobres centres de formació del Sud d'Europa dóna enveja la seva riquesa i energia. 

Singapur és un encreuament de camins en aquest Sud-Est asiàtic de contrastos enormes (socials, econòmics, ètnics, religiosos, etc.). El dinamisme i l’orientació al negoci de les elits orientals és molt gran, probablement ancestral, però no dubten en occidentalitzar la façana per conquerir-se a si mateixos i al món sencer. En aquest context, Europa encara encarna una certa aura de legitimitat –sent l’art i el patrimoni un dels seus espectres clau–, però aquesta influència es dilueix com el dolç aroma de tabac si un no manté la pipa encesa. Oblidem l'anacrònic eurocentrisme, ja que la nostra influència no tornarà encara que l'empelt postcolonial persisteixi. Només amb grans dosis d'intel·ligència, respecte i ganes d’aprendre és possible pujar a l'atrafegat tren empès per la imparable locomotora asiàtica.

Per una acció i unes polítiques (inter)culturals a Barcelona

Llibre de l'autor sobre el tema, publicat el 2006
(Notes de la intervenció al Cicle de conferències "Interculturalisme i política cultural" organitzat per l'espai Avinyó i el GRITIM de la UPF a Barcelona, l'11 de desembre de 2014)

Existeixen moltes diversitats a tenir en compte des d'una perspectiva intercultural (de gènere, intergeneracional, ideològica, de classe, tribus urbanes ...). Aquí em centraré en la relació entre identitat-migracions-interculturalitat des de la perspectiva de l’acció i les polítiques culturals de proximitat. Començaré per una diagnosi de la situació a Barcelona, per plantejar 3 qüestions clau, i acabar amb algunes recomanacions pels propers 4 anys.

Diagnosi
1.    Catalunya és una nació d’immigrants i Barcelona el seu estendard. La ciutat és el resultat d’onades successives d’immigració que s’han integrat conformant una cultura pròpia no homogènia. Aquest fenomen, de cicles bruscos lligat a èpoques de bonança, s’ha expandit, diversificat i complexitat des dels anys noranta com a conseqüència del procés de globalització.
2.    Si es vol continuar creixent, ser competitiu (i pagar les pensions) quan es recuperi l’economia caldrà acceptar més immigració (tenim un sistema complex de reproducció, segons Anna Cabré)
3.    A Europa, un continent envellit, existeixen moltes resistències per acceptar els efectes colaterals de la immigració de força de treball: unes identitats, expressions culturals i usos de l’espai públic diferents, a vegades xocants, que qüestionen els models idealitzats d’identitat nacional (sovint basats en valors socials inexistents). Vivim en societats postmigrants on la diversitat és la norma, no l'excepció.
4.    En moments de crisi i desorientació social, l’argumentari xenòfob (“primer els de casa”) és utilitzat políticament i social per catalitzar les pors entre les capes de la població autòctona menys competitives i més perjudicades pel model neoliberal; paradoxalment sovint segona i tercera generació d’immigrants. Aquest argumentari s’expandeix per l’esfera pública contaminant el conjunt del debat polític (fins i tot quan el fenomen s’ha aturat).
5.    Catalunya té una mida, un teixit social i cultural prou obert, una experiència de la diversitat,  i el repte de construir-se com a país que s’identifiqui internament i sigui reconegut externament, que l'hauria d'impulsar a assolir un model intercultural fructífer. Renunciar a la pròpia diversitat cultural pot ser suïcida. La gestió de la interculturalitat és clau per construir un projecte compartit i alhora enriquir-se amb la diferència.
6.    Voler ser un referent cultural mundial, implica addicionalment, gestionar bé la interculturalitat. “Les ciutat que floreixeran seran les que converteixin la diversitat en el seu capital” (Intercultural Cities Network, Consell d’Europa 2008).
7.    Existeix prou experiències puntuals i suficient capacitat de conceptualització per emprendre una política cultural explícita molt més proactiva en aquest camp.

Qüestions clau de política i acció cultural que requereixen resposta
  • ¿L'acció i la política cultural és utilitzada pel seu rol instrumental com a factor d’acomodació de la diversitat o pot jugar un rol efectiu per convertir la interculturalitat en un actiu de la ciutat?
  • ¿Com encarar la inseguretat, ignorància o indiferència regnant en una societat cada cop més individualista des d’unes polítiques culturals al servei de la producció i l’oferta?
  • ¿Com construir polítiques culturals transversals, no presoneres dels vells paradigmes o lobis tradicionals, que incorporin la complexitat (la plena acceptació de la diversitat)?

Recomanacions d’acció i política cultural pels propers 4 anys
1.    Als professionals i a les institucions culturals: observar, escoltar i intercanviar, tant a escala local com internacional.
2.    Als governs: donar suport (recursos, llibertat d’acció, coordinació i aprenentatge col·lectiu) a l’experimentació dels professionals i de les institucions culturals en les estratègies de proximitat que valorin la dimensió intercultural.
3.    Davant la ignorància, inseguretat o indiferència social bastir ponts de coneixement, de reconeixement i d’intercanvi compartit. Cal personalitzar i fer tasques d’empatia social ja que la xenofòbia creix de l’anonimat i el desconeixement. Enlloc d’afavorir els nínxols i les festes tribals, cal utilitzar tot tipus d’espais (bars, gimnasos, casals, festes populars ...) amb activitats que siguin veritables trobades interculturals.
4.    Reinterpretar la pròpia història i redefinir la identitat nacional en base a la juxtaposició de diversos relats migratoris (lloc de pas; camp-ciutat; indians; intrapeninsular; global; fuga de cervells). Convertir les migracions en mite fundacional de país (Andreu Domingo, Ara 7/12/14)?
5.    Utilitzar tot tipus d’expressions artístiques (populars, d’avantguarda, mediàtiques) i les col·leccions patrimonials (molt en particular les etnològiques) com a excusa de revalorització de la cultura de l’altra, i com a possibilitat per reinventar i híbriditzar les expressions.
6.    Fomentar l’asil polític i cultural d’intel·lectuals i artistes (malgrat les dificultats de la llei d'estrangeria), amb estratègies d’interacció tant amb artistes i intel·lectuals d’aquí com amb tot tipus de comunitats locals (compartir l’experiència de la immigració i l’exili, i la riquesa de l’intercanvi cultural).
7.  Donar valor al català com a peça clau en el procés d’integració social de nouvinguts i autòctons, sense menystenir l’enorme riquesa i capacitat de connexió amb el món continguda en el castellà i el resta d’idiomes de les immigracions. Una cultura i un idioma d’us reduït no han d’implicar ni provincianisme ni tancament, sinó capacitat de diàleg igualitari per sobre dels codis culturals globals dominants.

Impresiones de Caracas

Caracas. Foto: Xavier Torrens


El Ávila, la montaña icónica de Caracas, es probablemente el único elemento omnipresente y estable que caracteriza esta ciudad seductora y extraña, capital de un país inclasificable. No estamos únicamente en el Caribe –región de sensualidades, gustos, colores, afectos y paisajes humanos y naturales exagerados –, sino que desde hace más de una década es el centro de un espacio de experimentación política singular. Un territorio donde se mezcla de forma inconexa libertad de expresión y autoritarismo arbitrario, pobreza severa y socialismo petrolero, populismo demagógico y clientelismo político, gran inseguridad ciudadana y control gubernamental, corrupción generalizada y justicia politizada.

Es difícil clasificar la situación política, ya que formalmente nos encontramos en una democracia homologable, con elecciones, partidos políticos y libertad de expresión. Pero todo ello contaminado por el dogmatismo gubernamental y la casi desaparición de la separación de poderes y de medios de comunicación independientes. La práctica totalidad de diarios, radios y televisiones están en manos del estado o han sido adquiridos por la oligarquía económica cercana al régimen. La oposición, dividida internamente, tiene grandes dificultades para gestionar los municipios y los estados donde gobierna, tanto por las restricciones económicas y jurídicas con las que el gobierno central los acosa, como por la incapacidad de romper el viejo modelo de política clientelar, que el chavismo ha exacerbado. Lubricado por los ingresos del petróleo, el régimen ha sacado de la apatía abstencionista buena parte de la población, al identificar apoyo político y acceso a los bienes de consumo y a los servicios básicos (de electrodomésticos a viviendas, de medicinas a motocicletas). La revolución no ha logrado un sistema más equitativo y seguro, una mejor cultura democrática, ni la imprescindible redistribución de la riqueza en un país con tantos recursos, sino reproducir en otros perros los mismos collares; eso sí, con un modelo productivo más ineficiente y corrupto, en el que el servicio al pueblo todo lo justifica.


Con la desaparición física del líder carismático, las imágenes de Chávez (reencarnación mítica de Bolívar) se mezclan con los colores de la bandera hasta el cansancio, en los medios de comunicación y en murales y fotos gigantescas. La retórica izquierdista, de una demagogia pesadísima pero presente dondequiera que vayas –en la radio del coche, en la televisión o en los murales de la calle –, envuelve un régimen asentado en las prebendas y en la corrupción. La cara más oscura del mismo la conforma el encarcelamiento de dirigentes molestos, la represión de las manifestaciones con grados de violencia extremos (41 muertos en manifestaciones desde las grandes marchas de estudiantes de febrero) o el entrenamiento militar de las milicias del régimen para salvaguardar la revolución y con el argumento quimérico de una invasión estadounidense.

La paranoia que todo lo contamina provoca en los intelectuales comprometidos, pero también en muchos ciudadanos de base, una mezcla de actitudes y comportamientos curiosos: heroicidad cotidiana ante la inseguridad física o la arbitrariedad política, lucidez estoica en la interpretación de la realidad, paciencia infinita en busca de productos imprescindibles a precios razonables (a menudo en manos de acaparadores), exageraciones semánticas en la descripción de los afectos, o incluso algunos exabruptos esporádicos de agresividad verbal sorprendente en gente tan cariñosa. Son actitudes que sólo pueden entenderse en el contexto de un entorno duro, a menudo impredecible, donde es difícil vivir cómodamente.

Como en otras grandes ciudades, no es fácil calcular cuánto tiempo puedes quedar atrapado en un atasco de tráfico, pero aquí es más exagerado. En hora punta, recorridos de veinte minutos pueden comportar dos horas y media interminables (lo que genera en los que te esperan una paciencia infinita). En cambio, entrada la noche, la ciudad se vacía y circular se convierte en una experiencia zombi, ya que los vehículos no se detienen en los semáforos rojos para evitar robos, secuestros exprés u otras experiencias desagradables. No es extraño que la vida nocturna haya casi desaparecido (la última sesión de los cines es a las 8h), se refugie en casas particulares, o muchas presentaciones culturales se hayan trasladado a los domingos o a media tarde.

La gente pasea por los centros comerciales ante la inseguridad de la calle. Estos, aparentemente bien provistos de mercancías, no disponen de muchos productos básicos. Caracas, ejemplo histórico de la "modernidad" latinoamericana gracias al boom del petróleo (una mezcla de rascacielos, autopistas urbanas, fantásticas muestras de arte urbano, zonas de alto standing y enormes barrios miserables) sufre un caos y una degradación creciente. Las barriadas pobres siguen inmersas en la inseguridad y la marginación, con escasísimos servicios y niveles de violencia enormes, al ser el espacio de confrontación entre bandas de delincuentes y narcotraficantes. El abandono escolar y la mortalidad entre los jóvenes es muy grande ante la facilidad para encuadrarse como sicario y así acceder a los iconos de consumo preferidas (motos, pistolas, ropa de marca ...). La mayoría de viviendas siguen siendo ilegales, fruto de ocupaciones históricas, a menudo en terrenos baldíos, de gran pendiente o cauces de torrentes (que pueden desaparecer con cualquier aguacero). La inseguridad jurídica no sólo impide un mercado legal de compraventa de viviendas, sino también contratar los suministros básicos, que se obtienen conectándose de forma fraudulenta a las cargadas redes existentes (haciendo no viable comercialmente el suministro e incentivando su degradación). El transporte público es caótico y poco frecuente. Así, la lucha entre buses destartalados para captar clientes contrasta con la baja frecuencia y congestión del metro. Por desgracia, esta es una característica común a muchos otros países latinoamericanos, pero mientras se observa una mejora en muchas otras ciudades de la región, el caso venezolano empeora.

La situación económica cada vez está más degradada, con una pérdida clara de capacidad productiva, debilidad del consumo interno y una creciente dependencia de los ingresos del petróleo para acceder a las divisas que permiten importar. A la mala gestión de muchos servicios nacionalizados, hay que sumar la desinversión privada en la mayoría de sectores con precios regulados, dado que el gobierno otorga cupones de racionamiento y dicta precios por debajo de costes. Las empresas dejan de proveer los bienes regulados que sustituyen por sustitutos en libre mercado (la oportunidad hace al pícaro). La debilidad de la producción nacional y la escasez de divisas hacen que el acceso a los productos de consumo dependa de los lotes de importación. Cada vez que estos se agotan, el acaparamiento por parte de los especuladores provoca alzas de precios hasta la llegada del lote siguiente. El precio de un producto imprescindible –desde una medicina en una pieza de repuesto, o incluso de un lubricante de automóvil – puede multiplicarse por 20 en función del lugar y del momento, lo que genera un movimiento frenético para intentar adquirirlo a un precio razonable. De lo contrario, cada vez que el gobierno anuncia la llegada de productos a precio de saldo se forman colas enormes, que colapsan barrios enteros, para asegurarse el abastecimiento.

Por otra parte, una inflación superior al 60% (datos del FMI para el 2014), con un desajuste creciente entre salarios y costo de la vida, concentra las compras a inicios de mes para evitar la pérdida de valor de la moneda. La cotización del bolívar oscila entre los 6,3 y los 11 bolívares por Euro en el mercado oficial (en función del producto) y los 160-200 bolívares que puede alcanzar en el mercado negro (en agosto de 2012 el precio en el mercado negro era de 11 bolívares un Euro). Quién tiene la oportunidad ahorra en divisas, mientras la mayor parte de la población se empobrece por la inflación y la incapacidad de hacer frente a los productos o servicios básicos que hay que pagar en moneda extranjera.

Este conjunto de desajustes abonan múltiples praxis corruptas, desde funcionarios que informan sobre el nivel de los abastecimientos de productos básicos, a privilegiados autorizados a comerciar con divisas. Conseguir una plaza de aduanero en la frontera colombiana, previo pago del favor al superior responsable, permite cobrar una coima o soborno a cada uno de los transportistas que a diario cruzan la frontera para vender en las gasolineras del país vecino el carburante venezolano adquirido a precio de saldo. Estas prácticas, a pesar de la crítica del sector más purista del régimen, se repiten en otros sectores sin que se le vea el fin.

Este conjunto de circunstancias explica el continuo flujo de emigrantes, en especial entre las clases medias y gente con estudios. La pérdida de cerebros descapitaliza un país que necesita más que nunca personas preparadas para salir del callejón sin salida donde se encuentra. Pese a la existencia de pequeños oasis culturales (librerías con tertulias semanales, centros de arte con exposiciones de vanguardia, o facultades con programas docentes e investigadores punteros), la realidad cotidiana es extremadamente dura para alguien que quiera llevar adelante un proyecto independiente o una familia.

En pocos lugares me han agradecido tanto haber aceptado la invitación a venir, ya que el miedo ha reducido el número de conferenciantes foráneos y viajar al extranjero es cada vez más difícil. Desde la comodidad del primer mundo, mando muchos ánimos a los amigos venezolanos que siguen creyendo en su país y luchando por sobrevivir y hacerlo mejor !!

Lluís Bonet
Barcelona, noviembre de 2014